jueves, 20 de noviembre de 2014

Una cruz atrial que sobrevive en la ciudad de México, la de la Villa de Guadalupe.

   Estaba por concluir el siglo XVI y en la ciudad de México había ya más de medio centenar de templos, conventos y capillas, 84 según Arturo Sotomayor (1). Era en ese siglo que se había implantado la tradición de colocar cruces en los espacios creados frente a las iglesias, en algunos casos, específicamente en los conventos que se levantaron fuera de la ciudad, las cruces eran la parte central, digamos que el ombligo, de los atrios, los cuales estaban custodiados por las cuatro capillas pozas que en muchos de esos atrios se construyeron, de algún modo, se mantenía la idea cosmogónica entendida en el antiguo México, de que había un punto central, rodeado por los cuatro rumbos del Universo, un equilibrio perfecto.

   Y si la ciudad de México tenía tal cantidad de templos y de conventos, lo más seguro es que muchos de ellos tuvieran una Cruz Atrial, tan de moda y tan indispensable en la época. La duda la podemos aclarar al admirar el biombo que se exhibe en el Museo Franz Mayer, el cual tuve la oportunidad de fotografiar en algunos de sus detalles que me llamaron poderosamente la atención: esa cantidad de Cruces Atriales que allí aparecen. El biombo está inventariado con el número: 04884; se le conoce como "Biombo de la Conquista de México y vista de la ciudad de México"; su autor es desconocido, fue realizado a finales del siglo XVII.

   Encontramos allí, entre otros, el número 2, que corresponde a la Cruz Atrial que había en la Colegiata de Guadalupe.

   Con el número 6 se identifica al templo y convento de El Carmen, próximo a lo que hoy conocemos como La Lagunilla. Allí vemos que también existía una Cruz Atrial.

   El número 15 corresponde a San Pedro y San Pablo, actual Museo de las Constituciones, el 16 a la Parroquia de Santa Catarina Mártir, el 17 corresponde al Convento de la Encarnación. Vemos que entre el 15 y 16 aparece una Cruz Atrial.

   En esta imagen que publicó en la red la persona que se hace llamar Conde de Selva Nevada, se ve con el número 1 la Catedral Metropolitana, aparece frente a la puerta principal una Cruz Atrial, al centro de la Plaza Mayor, se ve algo que parece ser una picota, y entre ambos hay una enorme fuente. En el ángulo de la izquierda, abajo hay algo que parece ser una cruz, dentro de un Chapitel, como solían nombrar en esa época a estas estructuras que no era otra cosa que una bóveda. En la primera imagen de arriba lo vemos en detalle, me llama la atención el águila que hay arriba. Con este biombo comprobamos que sí hubo varias cruces atriales en la ciudad de México, una de ellas es conocida como la Cruz de Mañozca, estaba (y sigue estando) frente a la Catedral, algunos autores dicen que estaba en el cementerio que la Catedral tenía, esa cruz fue trasladada por el obispo Mañozca (de ahí su nombre), del convento de San Francisco de Tepeapulco, actual estado de Hidalgo. 

    En esta pintura de época, vemos el atrio de la Catedral, y resalta su Cruz Atrial.

La pintura de la Catedral completa.

   Y es esta, hasta donde tengo entendido, la única Cruz Atrial que sobrevive en la ciudad de México, se trata de la que existía en el atrio de la Colegiata de Guadalupe, en la actualidad se encuentra a buen resguardo en el Museo de la Basílica de Guadalupe. Se trata de una Cruz Atrial de estilo Tequitqui, elaborada en el siglo XVI por manos desconocidas. Se localizaba, al igual que todas, en el atrio del Santuario que luego fue elevado a la categoría de Colegiata, durante mucho tiempo se mantuvo allí hasta que calló en el olvido, como tantos otros tesoros artísticos del mismo tipo en México. Fue restaurada y se mantiene en exhibición dentro del Museo, sitio en el que no está permitido fotografiar, de lo contrario hubiera tomado varios acercamientos a cada una de las representaciones que tiene.

   Aparecen allí las Armas Christi, que simbolizan todo lo relacionado con el episodio que conocemos como Pasión de Nuestro Señor, estas son: Pinzas, lienzo blanco, sudario, túnica, caña, sol-luna, columna de flagelación, lanza, cáliz, pértiga y esponja, clavos y llagas, corona de espinas, gallo, espada de san Pedro y oreja, escalera, martillo y Divino Rostro.

 Pero no era una sola Cruz Atrial la que hubo en la Villa de Guadalupe, "...en lugares estratégicos vemos a estos guardias; unos resguardan los ingresos del Santurio, otros vuelan  por el orden del puente, así como en varios lugares, por ejemplo junto a la cruz atrial, en cuyo pedestal he logrado leer: "Esta S. Cruz se allo / en un monte de la for / ma que se be". Dicha cruz aun se conserva, pero en lugar protegido, dada su gran calidad artística. Pero no fue la única; en el Tepeyac hubo una cruz frente a cada una de las capillas. Así aparece en esta pintura" (2). Se refiere a la que ahora vemos, conocida como "Verdadero mapa del Tepeyac" de Joseph Arellano de 1709, en que retrata el día de la consagración, inauguración de la Basílica de Guadalupe, la que conocemos como "Antigua".

   Navegando por la red, encuentro la referencia de que hay otra cruz atrial que sobrevive en la ciudad de México, la vemos en la imagen, se ubica en el Parque Tlacoquemecatl, en la Colonia del Valle, pero no se a qué templo correspondía-

  En el rumbo sur, sur-poniente, en la el ex convento de San Joaquín, allí también hay una cruz atrial, te recomiendo ver este intersante enlace, entra aquí.

Fuente:

1.- Sotomayor, Arturo. La ciudad antigua de México. Bancomer. México, 1990. p.20

2.- Amerlink de Lorsi, María Concepción. El Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en 1709". Boletín de Monumentos Históricos. Tercera Época. Núm. 20. INAH. México, 2010. p.19

La imagen de la pintura de Arellano, la tomé del sitio: Latin American Art.

1 comentario:

  1. la cruz no está en San Joaquin pero en San Jacinto en San Angel. Es una de mis favoritas. Gracias por sus investigaciones tan interesantes.

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