viernes, 21 de noviembre de 2014

Templos y Capillas del Centro Histórico de la Ciudad de México, 14ª Parte.

    Montones de veces había caminado por aquí , es el primer tramo de la calle República de Guatemala, a espaldas de la Catedral Metropolitana, pero nunca había puesto la debida atención para entender que era esta construcción, solamente veía algo más adherido al monumental edificio que conforma la Catedral más antigua y más grande que hay en el Continente Americano. Igual que tanta gente que pasa por ahí, sin poner atención a lo que ve, calificando sólo de "edificios viejos" pero sin considerar la razón por la cual fue levantado, menos aun, sin admirar el arte y la historia que allí hay. Es de este modo que logramos identificar más capillas en el Centro Histórico de la ciudad de México.

121.- Capilla de Ánimas. "El Arquitecto Pedro Arrieta, maestro mayor del Reino, de la Catedral y del Real Palacio, construyó esta capilla de Ánimas en 1721, y en 1725 la habitaban de los infantes dentro del edificio del Seminario. En esta capilla se estableció una Congregación con objeto de hacer sufragios por las ánimas del purgatorio. La tuvo a su cuidado don Cayetano Gil de la Concha quien fue tan solícito en el cuidado de ella que habiendo sido destruida por un voraz incendio el 3 de mayo de 1748, emprendió reedificarla a sus expensas." (1)

Del lado derecho vemos la Capilla de Ánimas, del lado izquierdo la puerta de la Catedral (quizá una de las de la Sacristía), que ve al norte.

   En esta imagen vemos claramente la capilla que está justamente orientada, ya que ve hacia ese punto cardinal.

   Un altar de ánimas exterior, sobre la calle República de Guatemala, justo en la pared norte de la Capilla de Ánimas de la Catedral Metropolitana.

122.- Templo Porta Coeli. En mi conteo, este templo lo confundía con el del Convento de Regina Coeli, pensaba que eran lo mismo pero ahora que recién visité la ciudad de México entiendo que son cosas distintas. Es aquí en donde se encontraba originalmente el Cristo negro conocido como El Señor del Veneno, la imagen que allí vemos en la actualidad es una réplica, ya que la original está en la Catedral Metropolitana. "Los dominicos llegados a México en 1526, instalaron en la ciudad de México el Colegio de Santo Domingo de Porta Coeli en 1603 que tenía como fin que los jóvenes aspirantes a tomar los hábitos de la orden pudieran aprender los elementos necesarios para profesarla y para evangelizar en las misiones.

   "Al colegio cuya fundación fue aprobada en el capítulo provincial de 1604, se le concedieron más tarde todos los privilegios de los que gozaban los colegios dominicos. Para ello se adaptaron unas casas que pertenecían a Isabel Luján, nieta de Juan Alonso de Estrada (Gobernante de México en 1524), adaptándolas para uso de los novicios. Estas casas se ubicaban al sur de la Plaza del Volador (Venustiano Carranza 107), al inicio de lo que había sido la calzada que comunicaba a la ciudad de México con Iztapalapa (José María Pino Suárez).

   "Al poco tiempo, el colegio resultó estrecho para alojar el crecido número de estudiantes que acudían a sus aulas, por lo que se tuvieron que comprar unas casas colindantes para ampliar el espacio de que disponían. Al crecer el colegio, llegó a limitar con el convento de monjas de Balvanera, razón por la que tuvieron que abrir un callejón (que más tarde sería conocido por la gente como “Tabaqueros”), que les había sido exigido por las autoridades religiosas: “… abriendo la dicha calle y no de otra manera para que con esto se ovie y ataje la yndesencia que podría rrepresentar el estar contiguos pared en medio los dichos colegios y monasterio…”.

   "El colegio adquirió gran prestigió durante el virreinato, pues en él dictaron cátedra los más connotados talentos de la orden dominica. En este colegio cursó sus estudios el ilustre fray Servando Teresa de Mier Noriega y Guerra, celebre religioso que a su manera luchó denodadamente por la Independencia de México y que fue amigo del insurgente español Javier Mina. En 1860, el colegio fue suprimido por las Leyes de Reforma, el cual fue dividido y vendido en lotes. Desafortunadamente, del conjunto educativo, solo se respeto el templo, que permaneció abierto al culto religioso por un corto tiempo, ya que el 24 de octubre de 1861, fue cerrado al culto, y no fue sino hasta 1889-1890 que se restauro la fachada y el interior. Después de haber sido reparado se abrió al culto nuevamente.

    "A principios de este siglo se adaptó para alojar un archivo gubernamental. El 9 de febrero de 1931, fue declarado monumento. En 1952, el gobierno entregó el recinto a la Iglesia Greco-Melquita Católica, que la restauró nuevamente y decoró los muros con murales de tipo bizantino. Sobre el templo actual edificado en los primeros años del siglo XVIII; fue dedicada el 23 de mayo de 1711". (Texto de Jorge J. Jesús Carrillo, publicado en Ritos y Retos del Centro Histórico, para seguir leyendo, entra aquí.)

123 y 124.- Capilla de Nuestra Señora de los Remedios y Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe.- Nota: la fotografía no corresponde a esas capillas que fueron destruidas. "El P. Barcia, que no desatendía las necesidades del cuerpo, dispuso un jardín de solaz de sus recogidas; pero al mismo tiempo s infatigable actividad y su fervor religioso le inspiraron el pensamiento de hacer en él dos capillas dedicadas ambas a la Virgen María bajo sus dos advocaciones de Guadalupe para la una y de los Remedios para la otra. Prosiguiendo esta obra hubo de tropezar con la casa de una india llamada María de la Concepción la cal impedía que la fundación tuviera la amplitud necesaria. A fin, pues, de remover el estorbo intentó comprar la casa; pero su dueño no quería venderla, por no quedarse sin propiedad; el P. Barcia, entonces, le propuso cambiársela por una e las suyas de mayor valor, según la transación de peritos; pero habiéndose negado la india a la permuta, Barcia le inició pleito sobre ella ante la audiencia, fundándose en la necesidad que la casa tenía para un establecimiento de utilidad pública; oídas las partes, mandada hacer la transacción antedicha, María de la Concepción fue compelida a cambiar su casa por auto e 22 e Noviembre de 1687. Cuando emprendió la construcción de las capillas no estaba abundante en dinero; lejos de eso, el día que los maestros en Arquitectura fueron a trazarlas, no había con que comprar el pan para comer, y ellos, que se quedaron de huéspedes, dieron para él la limosna; sin embargo, con un gasto de más de ocho mil pesos llegó a concluirlas, hechas de bóveda, y el día 20 de Abril de 1690 las bendijo su confesor, el P. José Vidal, acompañándole en este acto el Dr. D. Ignacio de la Barrera, cura entonces de la Santa Veracruz". (2)

125.- Capilla de la Purísima Concepción de María Santísima. La vemos claramente en la esquina de la calle en esta litografía de autor desconocido. "Contigua a la iglesia de Santa Calra y casi formando cuerpo con ella en la esquina de la calle Vergara, hubo una capillita dedicada a la Purísima Concepción de María Santísima. Mandó labrar esta capilla a sus expensas y bajo su cuidado, un rico llamado D. José Miguel de Reyna el año de 1729. Cuando la hubo concluido pensó en dedicarla y la dedicó el domingo 8 de enero de 1730, con grande fiesta que duró doce días: el sábado 7 en la tarde, se cantaron vísperas y al día siguiente misa en que hubo sermón en la iglesia de las monjas concepcionistas. Muerto el fundador, quedó la capilla al cuidado de las monjas de este convento, como cosa perfectamente a él y de la misma manera se conservó hasta el año de 1861 en que este convento y todos fueron suprimidos". (3)

126.- Capilla de la Preciosa Sangre de Cristo. "Además de la cofradía de Santa Catarina Mártir, a que se debió la erección de la iglesia, hubo en ella fundada otra el año de 1605, con título de la Preciosa Sangre de Cristo, que tenía por suya una capilla y dos imágenes: la una de Cristo crucificado y la otra del Señor atado a la Columna; ésta era la que sacaban en la procesión del Jueves Santo, con asistencia de todos los cófrades. El tiempo, que nada respeta, la arruinó de nuevo, pasado el primer cuarto del siglo XVIII, hasta amenazar de ruina; además, la capilla primera no fue muy grande ni muy sólida; por consiguiente, aunque reparada, quedó triste, pequeña y débil. Necesario fue, pues, hacerla otra vez, y aunque no podremos fijar el año y mes en que se dio principio la obra, sí el día en que concluida se dedicó, y fue el 21 de febrero de 1740; sabemos también, que para su época se adornó con lujo y sin excusar gasto, pues sólo su altar mayor costó catorce mil pesos". De seguro este último dato más bien se refiere al altar del Templo de Santa Catarina. (4)

Será bueno anotar que este templo parroquial, en donde se ubica del lado derecho la capilla mencionada, está en pésimas condiciones, las cuarteadas son más que notorias, mucho del tezontle que la recubría se ha venido abajo, y ni que decir de la extrema limpieza que en rededor del recinto se requiere.

127.- Capilla del Santo Ecce Homo.- Dice Marroquí que "en este estado se conservaron capilla, casa y callejón (del Sto. Eccehomo) hasta el año de 1827, pues aunque el segundo Virrey Conde de Revilla Gigedo, pretendió demoler la capilla, no llegó a conseguirlo, en razón de haberse alegado algunos derechos de la propiedad sobre ella, con cuya ocasión se formaron autos, que no pudieron concluirse en el tiempo de su gobierno permaneciendo las cosas en el estado en que se hallaban; mas al fin llegó el tiempo en que la policía dio un paso más y este fue el año 1827. En ese años se acordó el Ayuntamiento la demolición de varias de las muchísimas capillas que en la ciudad hubo, y que pasada la oportunidad y objeto con que fueron hechas, muchas se encontraban cerradas y sin culto, y otras en sus afueras de receptáculo de inmundicias. Tocó a la capilla del Santo Ecce Homo su vez, y por comisión de la ciudad el Regidor Villalobos vino a demoler el mes de noviembre del dicho año, entregando previamente al Cura de la Parroquia de la Santa Veracruz, en cuya jurisdicción estaba, todos los enseres que allí había, entre ellos una esquila y dos campanas, que convertdas en esquilas por el Cura, sirvieron con la otra, de segundillos en su campanario". (5)

128.-  Capilla de San Dieguito.- "Este nombre y perdiéndose ya, es lo último que queda de un barrio pobladísimo muy lejanos tiempos. La tradición del barrio se conserva, aunque demasiado débil; y decimos que ya perdiéndose, porque si algunos dan a la plazuela el nombre de San Dieguito, otros lo llaman de Santo Tomás, y el ayuntamiento le puso el año corriente 1893, en la última reposición de placas que manó hacer. (...) Pasada la acequia del lado oriental, a no muy corta distancia estaba la capilla de San Diego y dos casas a ella próxima; un callejón conducía allá que por esto era llamado de San Dieguito. (...) No se comete hipérbole diciendo que del barrio de los veleros no quedó piedra sobre piedra: terreno alto, seco y árido, es lo que se encontraba rodeando la capilla de San Diego, cerrada y arruinándose, hasta la década de 1850 a 1860, que el tiempo, de su propia voluntad, sin orden de nadie, la echó al suelo, dejándonos de sus postrimerías tristísimo recuerdo". (6)

129.- Capilla de San Dimas.- Sin lugar a dudas, José María Marroquí fue quién nos dejó toda la información relacionada a templos y capillas en la ciudad de México, sobre la de San Dimas, dice: "Esto aunado al nombre el puente, y el de San Dimas, le debió a una capilla que en dicha calle hubo bajo la advocación de este Santo. La capilla se hallaba situada en el Hospital de Jesús, con puerta a la calle (de San Dimas), debajo de una de las enfermerías que entonces a ella daban. Cuidaban de esta capilla los negros, pobres en lo general: esta circunstancia, la de no ser muy elevado el edificio del hospital, la de tener la capilla el piso de tierra, estar sin altares, sucias y sombrías, hacían que padeciese antes mazmorra que casa de Dios. En esta humildísima capilla, destinada solo a gente de color, predicó el Dr. D. Juan de la Pedrosa, una de las lumbreras del púlpito mexicano a fines del siglo XVII, y la aseó poniéndole piso de madera, en lo cual  invirtió más de quinientos pesos de su peculio". (7)

130.- Capilla de los Dolores. Quizá sea esta calle la más fácil de ubicar, ya que es precisamente allí en donde se localizan los restaurantes chinos, cercanos a la Alameda Central, incluso se dice que ese es el Barrio Chino de México; el nombre de la calle se debe, precisamente, a que allí había una Capilla dedicada a Nuestra Señora de los Dolores. Y dice Marroquí: "Tres callejones hubo de este nombre, bien apartados entre sí; de ellos dos han desaparecido, convertidos en calles, y el tercero se conserva sin sustancial variación. (...) El callejón de los Dolores de la Alameda, que esta añadidura se distinguía el tercero de los otros dos, era el mismo pedazo de vía estrecho, comprendido entre las calle de los Rebeldes y de la Independencia, uniéndolas, situado de Norte a Sur.  Debe su nombre a una capilla que dedicada a la Santísima Virgen de los Dolores, construyó una cofradía del mismo título hacia los años 1750 a 1752. En sus propios libros constan varias limitaciones en punto a misas, prohibiendo en ellas las cantadas y mandado que la fiesta titular se hiciese en la parroquia de la Santa Veracruz, a cuya jurisdicción estaba sujeta, y que se quitasen todas las campanas, que excedieran de una, con otras providencias. (...) Sin embargo, al ingreso a ésta del señor Cura Tirso, que fue el año de 1757, ninguna de estas providencias se observaban, y a voluntad de los cofrades se cantaban misas y se repicaban las campanas. (...) Suprimidas las cofradías el año de 1860, concluyó la de los Dolores y se cerró su capilla. D. Severo Montes de Oca, vecino del barrio y uno de los pocos cofrades que existían, reclamó derechos a ella, y le fue adjudicada." (7)

   Me ha sido de enorme ayuda haber encontrado el Plano de la Ymperial Mexico con la nueva distribcion de los Territorios Parrochiales, para la mas facil y pronta administracion de los Stos. Sacramentos. Dispusolo en 1769 años de Orden del Illmo. Sr. Dr. Dn. Fran.co Antonio Lorenzana Buytron Dign.mo  Arzobispo de esa Iglesia Metropolitana D.Joseph Ant.o Alzate y Ramirez. En él aparecen ubicadas todas las capillas que correspondían a cada parroquia de la ciudad de México. El mapa se exhibe en el Museo Franz Mayer.

Fuentes:

1.- Ficha a un costado de la Capilla de Ánimas.

2.-  Marroquí, José María. La ciudad de México. Tomo I. Tip. y Lit. "La Europea" de J. Aguilar y Vera y Ca. México, 1900. p.521

3.- Ibid. Tomo II. p.116

4.- Ibid. p.95

5.- Ibid. p.292

6.- Ibid. p.262

7.- Ibid. p.303-306


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