viernes, 12 de febrero de 2016

Algunos ejemplos de templos "desnudos" en México

   Dentro de las muchas cosas que podemos considerar como raras ocurridas en México, en términos de arte, estilos y tendencias, está la de tirar elementos que se creen antiguos y suplantarlos por unos modernos. Eso de tirar o renovar estupendos altares barrocos y poner en su lugar neoclásicos fue cosa común, prácticamente en todos los templos del siglo XVII y XVIII ocurrió. Y hubo un tiempo en el que las estupendas fachadas con motivos también barrocos, labradas en cantera fueron totalmente pintadas con colores contrastantes, eso con la idea de darles un toque de modernidad, hacerlas más bellas... según el concepto de la época. Luego la piedra y la cantera le fue retirada la pintura, de allí la idea de que fueron desnudados.

Bajo esa idea hacemos hoy un recorrido por algunos lugares de México para descubrir los restos de pintura que en algunos templos podemos aun ver, solo que, como ha pasado tanto tiempo desde que la pintura exterior le fue retirada, es decir, que fueron desnudados, y han sido muchos los días de lluvia, de frío, de calor, que la pintura se ha vuelto casi invisible, o en todo caso no le ponemos demasiada atención y no lo notamos. Agreguemos que la intensidad de la luz solar en ocasiones no nos permite apreciar los restos de pintura, es por eso que las fotografías que hoy comparto fueron oscurecidas y subidas las tonalidades, para ver mejor esos detalles de pintura, como en estas dos primeras que corresponden al templo del ex convento de la Navidad en Tepoztlán, Morelos.

  No debemos confundirnos entre las portadas que fueron pintadas y en las que fueron utilizados diferentes tipos piedra o colores de cantera, como ocurre en la portada lateral en la parroquia de Lagos de Moreno Jalisco, en la que no fue pintada, pero si se usaron diferentes colores de cantera para remarcar ciertos detalles.

   Quizá sea esta una de las portadas en que los restos de pintura sean más notorios, se trata de la fachada principal del templo de la Compañía, en Guanajuato.


   Aquí vemos parte de la colorida torre del ex templo de San Felipe Neri, en la ciudad de México.

   Otro ejemplo del colorido que tuvieron las fachadas barrocas en algunos templos de México lo encontramos en el Santuario del Señor de de Villaseca en el mineral de Cata, Guanajuato.


   En la parroquia de la Purísima Concepción en Otumba, Estado de México.

   La magnífica portada del templo de Santa Prisca, en Taxco, igual estuvo pintado, según vemos aun algunos vestigios de pintura.

   En la puerta lateral del templo de San Roque vemos restos de pintura azul y amarilla.

  En la portada lateral del templo de San Bernardino de Siena en Xochimilco, igual vemos restos de pintura.

   En la fachada principal del templo de la Merced en Mellado, Guanajuato, es notorio el resto de pintura.

   Y en la fachada principal, así como en la lateral de la Parroquia Antigua de Salamanca vemos restos de pintura, destaca el rojo de la casaca que lleva el personaje a la derecha, así como algunos detalles en dorado.

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