jueves, 18 de febrero de 2016

Del canal que se quería hacer de México a Chalco

   No es de extrañarnos que estando la ciudad de México en medio de una laguna, cual isla que fue, su relación con el agua fue intensa. Todavía a finales del siglo XIX había canales que la comunicaban y hubo un proyecto que me llama la atención por ser una curiosa combinación de "fuerza de sangre" con la construcción de canales y el aprovechamiento del agua. La idea era hacer un canal casi en paralelo al camino "de rueda", que era el Real, que llegaba a Puebla.

 Prospecto de apertura de un canal navegable de México a Chalco vía del Peñón Viejo, Ayotla y Santa Bárbara para barcas tiradas por caballos.

  Esta empresa, de lisonjeros resultados bajo el punto de vista de la utilidad pública y de esperanza de grandes ganancias en cuanto al de la particular, ha sido intentada varias veces sin buen éxito, por haber sido concebida sobre una base falsa; se suponía que los lagos de Chalco y Xochimilco tendrían en toda su extensión, la profundidad suficiente para la navegación de barcas de tres a cuatro pies de calado, cuando ésta no presenta en algunos puntos, ni aun la necesidad para simples canoas, y para que además la superficie de estos lagos está siempre cubierta de una turba flotante que embaraza, y hace hasta cierto punto, imposible cualquiera tentativa de navegación.

  Para vencer estas dificultades sería indispensable canalizar aquellos lagos, lo cual importaría sumas inmensas, y mucho tiempo para su ejecución. Por esto vino el desaliento a los especuladores particulares, quienes no acometieron ya la empresa por asociación; y de aquí el olvido en que había quedado este este gran proyecto que, como todos los de su clase, para ser posibles de este modo, necesitan tener tres condiciones precisas: pronta ejecución; capital moderado, bien invertido y garantizado; mucha utilidad.

 La actual empresa ha resuelto estos problemas. Después de los trabajos necesarios de reconocimiento, formación del plano y cálculo de los presupuestos, ha encontrado que la obra puede ejecutarse pronto, con poco costo relativo, y con esperanza de grandes utilidades ; cuya demostración vamos a intentar aquí someramente, para la inteligencia de los que quieran asociarse a ella, así como para hacer saber las principales  condiciones que le servirán de base.

   Apertura del Canal: El ingeniero topógrafo don Benito León Acosta, ha obtenido del Supremo Gobierno la concesión correspondiente para la apertura y uso exclusivo de este canal, por término de diez años. La vía que se trata, debe partir de la Garita de San Lázaro y aun de más al centro de la ciudad, empleando desde luego la zanja llamada de San Lázaro, cuyo uso le ha sido igualmente concedido, y en la cual no tiene que practicarse otro trabajo más, que el de regularizar su dirección formarse talud, y nivelar el bordo o tránsito para los caballos hasta el punto del Peñón Viejo. Esta operación debe practicarse en cuatro meses aproximadamente, y allí ha de ponerse desde luego el primer establecimiento de barcas, para comenzar a fletar la carga que se presente.

   Del Peñón Viejo comenzarán los trabajos de la apertura del canal, que ha de tocar los puntos de Tlapizahuac, Ayotla y Santa Bárbara, hasta Chalco, según se designa en el plano adjunto. El expresado canal se surtirá de las aguas del lago de Chalco, que en el punto más culminante no son otras que las que producen los grandes ojos o veneros de Tlapacoya, situados a muy corta distancia del tránsito del canal, según puede verse en el mismo plano; de modo que aunque se logre alguna vez la desecación del valle, nunca le faltará a este canal agua para la navegación, supuesto que ha de recoger directamente la de los expresados veneros de Tlapacoya.

   La distancia que ha de comprender el canal del Peñón Viejo a Chalco, será de seis leguas, y la ejecución de su apertura no tendrá más tiempo que el de catorce meses aproximadamente.

   Tenemos, pues, que nuestra nueva vía recorrerá una total distancia de nueve leguas de México a Chalco, que comparada con la que actualmente se emplea por el llamado de la Viga, cuyo tortuoso trayecto se puede observar el plano, que aproximadamente es de trece leguas, nos da una diferencia, a nuestro favor, de cuatro leguas. Así es que la travesía del nuevo canal será de seis horas, poco más o menos, en barcas cómodas, cubiertas y libres de toda avería para la carga, y con comodidad para los pasajeros; mientras que por el de la Viga se emplean diez y seis o veinte, de noche, con todos los inconvenientes que no es preciso indicar aquí"

   Así es como se ve actualmente la parte por donde correría el pretendido canal para agilizar la comunicación entre la ciudad de México y Chalco... la mancha urbana invadió los lagos.


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