martes, 10 de marzo de 2015

Alcoholismo, problema añejo en México: Los reportes de 1570.

   Alcohol, indispensable e imprescindible en toda celebración, solo que, desde hace tiempo se volvió un problema social debido a su inmoderada ingesta. Originalmente en México el consumo de bebidas alcohólicas estaba reservado para los sacerdotes en sus rituales y para los ancianos. La bebida se llamaba octli, es decir, eso que conocemos como Pulque, había una deidad para la planta del Maguey y una para la embriaguez. Luego de la llegada de los españoles introdujeron sus vinos, incluso se comenzaron a producir con sus técnicas una vez que la uva se aclimató a esta parte del mundo, sin embargo el pulque siguió imperando pero una vez comenzado el virreinato, cuando su consumo se generalizó, cuando desaparecieron los ceremoniales y se adoptó la nueva religión, el problema del alcoholismo se volvió uno de los principales entre el pueblo sometido.

   Hay quien dice que ese estado de embriaguez floreció junto al término de "la chingada", cuando, el pueblo sometido, no encontró otro refugio que evadir la realidad mediante el consumo desmedido de pulque; esta vez ya no en rituales que terminaban con sacrificios humanos, sino diariamente y, siempre que había una fiesta, una fiesta patronal, cuando todo el pueblo se reunía y, además de todos los oficios religiosos, había también gran consumo de bebidas embriagantes, cosa que sigue sucediendo hasta nuestros días. 

   Encuentro un libro que fue publicado luego de cuatro siglos de haber sido escrito. No fue propiamente algo que se haya concebido para ser libro, ya que eran una serie de reportes que Su Majestad, el Rey, solicitó al Arzobispo de México en 1570, el Rey era Felipe II, y el Arzobispo era el fraile dominico Alonso de Montúfar, era apenas el segundo obispo que había en México y una de sus principales funciones era la de "corregir los vicios y el desorden que había cundido en la joven Iglesia tras la muerte del primer arzobispo". Por vicios debemos entender que los frailes establecidos entonces, que eran en su mayoría franciscanos, habían tomado de algún modo el control de la población indígena y recibían por ambas partes ingresos económicos, uno mediante el trabajo sin retribución que ejecutaban para ellos los mexicanos y por otro las subvenciones que la Corona les otorgaba, tan solo pensar en la cantidad de conventos que se levantaron en 1523 y 1570, nos dice del sometimiento que había, pues se requería de una enorme fuerza laboral a fin de levantar la cantidad de templos y conventos que se realizaron en esos años, de allí que el Rey pidiera un detallado reporte en el que se diera cuenta de todo lo que sucedía en la Nueva España en términos de pueblos, estancias, pagos a sacerdotes, cantidad de templos y cantidad de pobladores de todas las categorías.

    El libro se publica hasta 1897 y en el prefacio Luis García Pimentel anota que: "Mi padre, el Sr. D. Joaquín García Icazbalceta, formó el segundo tomo de su "Nueva colección de documentos para la historia de México", con el "Códice Franciscano", que contiene entre otras cosas, las relaciones o informes que hacia 1570 dieron los franciscanos a pedimento del Visitador del Consejo de Indias, Lic. D. Juan de Ovando. Como lo indica su nombre, éste 'Códice' está compuesto nadamás de documento referentes a los franciscanos, y así lo expresa mi padre en el prólogo, y añade que aun tenía otros documentos relativos a la visita e Ovando, los cuales se proponía imprimir algún día, Dios mediante. El principal de ellos es la respuesta del Arzobispo de México Don Fray Alonso de Montúfar a las preguntas que le hicieron. Cumplo hoy el propósito de mi padre, al publicar esa respuesta, acerca de la que dice el prólogo citado: "Pidiéronse al Arzobispo noticias de toda su diócesis, más como estaba entónces la mayor parte de la administración den manos de los frailes, el Arzobispo se dirigió a ellos para que le mostrasen los datos correspondientes a los que tenían a su cargo. Negáronse los frailes a darlos, diciendo que ellos había recibido del Rey igual orden, y le respondían directamente, con lo cual se vio reducido a informar de lo tocante a su clero." (1)

    Al ir viendo las noticias, los datos, como antes se les denominaba, de cada una de las parroquias del Arzobispado de México, vemos una constante en aquello que cada párroco anota tocante a los problemas que enfrenta, al anotar a las borracheras como el principal problema que genera, otros problemas. Y lo hacen en estos términos:

   "En cuanto a lo que toca a las ofensas que contra Nuestro Señor se comenten por los indios a la causa de las muchas borracheras que hay, lo que me parece que para remediar  la mucha desorden que en esto se tiene, es que los indios macehuales que están derramados fuera de las cabeceras, se manden juntar y congregar a los pueblos principales (...) y asimismo, que el gobernador, alcaldes y regidores y principales que se emborracharen, sean suspendidos de sus cargos por tiempo de un año, más o menos, como mejor visto sea: acuesto por la primera vez, y por la segunda desterrados del pueblo donde fueren naturales; y por el consiguiente, que el gobernador y alcaldes que disimulasen y no prendieren a los indios borrachos de su jurisdicción, se les de alguna pena pecunaria o corporal" Alonso Pacho. Izmiquilpan. (2)

   "Hay muy grande necesidad  que Su Majestad mande a sus justicias tengan muy gran cuidado de castigar con aspereza a los que hacen vinos, que los hacen de muchas maneras y muy públicamente y se embriagan muy a menudo y de aquí resultan muy graves ofensas a Nuestro Señor y aun muchas muertes desastrosas. Paréceme que como se les conmutasen los bailes en otras danzas o otras cosas, que no había tanto achaque para beber, porque es muy anexo lo uno al otro, y como la justicia de Su Majestad no puede asistir en todas partes para tener noticia, muy desvergonzadamente se embriagan delante de los sacerdotes, diciendo que ya la real justicia les ha dicho que los sacerdotes no les pueden castigar por tal pecado. También sería muy gran servicio a Nuestro Señor, que Su Majestad mandase so graves penas" Antonio Fernández, Ixtlahuaca. (3)

   "Y la mayor lástima y daño que entre estos naturales hay son las grandes borracheras que todos en común tienen, de que proceden grandes ofensas de Dios nuestro Señor, como son adulterios, muertes, heridas con otros muchos males que cada día se ven" Joan de Segura, Xalatlaco. (4)

   "Lo primero que las estancias e subjetos se congreguen todos en la cabecera, porque estando juntos se tenga cuenta con ellos y sean mejor dotrinados y se administren todos los sacramentos. Es cosa muy necesaria la junta, porque de otra manera no se puede tener con los sufragáneos la cuenta que sería justo: demás que de hacer la dicha junta vivirían todos en policía y no serían vejados de principales ni tequitatos, ni de otros mandones, se cesarían robos e idolatrías y borracheras, que por estar ausentes y separados e metidos en cavernas y quebradas, como animales, no se puede tener cuenta con ellos, en lo cual Dios nuestro Señor será muy servido e se descargará la real conciencia y la Vra. Sría; y el sacerdote que los administrare no tendría excusa delante de Dios, y hará lo que es obligado". ¿? Coatlán. (5)

   "Hay a la continua en estas dichas minas diez indios alguaciles. Los dos dellos pertenecientes a la iglesia, y otrode la iglesia, y en cada estancia uno. El inconveniente que es necesario remediar ente las justicias de los naturales, es que serán a menudo visitados de la justicia mayor, porque de su natural son tiranos y roban a los pobres maceguales echándoles derramas y penas pecunarias demasiadas, para su borracheras, que son excesivas, de lo cual resultan muchas ofensas de Dios; y para vengarse de dichos maceguales, por muy leves ocasiones los echan en cárceles, y los tienen y molestan en ellas mucho tiempo, y todo esto es por no ser visitados tan a menudo como es razón". Antonio de Rivas. Tasco. (6)

   "Hay en dicho pueblo solo un gobernador y hasta cuarenta principales, y esto se gobierna bien a mi parecer, aunque por ser los dichos indios dados demasiadamente al vino, y no tener aquella diligencia que es menester por las cosas que fueran a su consciencia, hay muchos defetos, y el más principal que yo hallo es que como son tratantes, unos por ir a la ciudad a vender su fruta y lo demás, y otros por ir a tratar a otros pueblos, dejan de venir a los divinos oficios los domingos y fiestas , y dejan por lo temporal lo eterno: y más que en el dicho pueblo se celebran en el año siete o ocho fiestas, y para las dichas fiestas allá entre ellos hacen derramas, y en son de decir que quieren regocijar las fiestas, ofendiendo a Nuestro Señor con embriagueces, glotonerías y robos". (7)

   "En lo temporal estos naturales son capaces de gobernaciones y alcaldías y regidores y alguaciles y otros cargos públicos, porque son buenos escribanos letores, ansí en México como en Castilla, y algunos latinos, como los hay en este pueblo, remediando el demasiado vicio de beber, que es excesivo e sin orden, de que vienen grandes incestos y abominables pecados, que no los explico por la fealdad dellos, y grandes mortandades en ellos, ansí en las preñadas como en las que crían niños a los pechos, todas dan ponzoñas a los hijos engendrados e ansí  mueren muchas criaturas e los grandes se matan; y no hay muchos días en una visita de este pueblo mató un hijo a su padre dándole con una piedra a los pechos, y otros matan a otros ahorcándolos o con golpes e de otras muchas maneras, como personas sin sentido ni entendimiento ninguno". (8)

   "En lo que toca al buen regimiento y gobernación de lo espiritual y temporal y qué faltas hay, y como se remediarían, digo que después que quitaron a los indios de la subjección y dominio de los ministro espirituales, están muy desvergonzados y exentos: con poco temor de Dios ni de la justicia se emborrachan, y destas borracheras, suceden muchas muertes desastradas, y hacen otros excesos, por donde resultan enormes pecados y muy necesarios de castigo; y la causa por donde ellos tienen este atrevimiento es porque los ministros de la real justicia no pueden asisitir a todas partes ni los entienden como sacerdote los entiende por todas vías, y están entre los naturales de continuo y les pedirían evitar sus tabernillas y borracheras, lo cual no pueden, porque los jueces seglares se lo estorban; y esto debería de remediar Su Majestad, que cierto ha de menester remedio". Joan Martínez. Tepeacuacuilco. (9)

   Vemos en estas relaciones que algunos de los curas del Arzobispado de México escriben varios temas coincidentes, la embriaguez es la que aparece en todos ellos, se menciona también de la necesidad de congregar a los indios, cosa que sucedería un par de décadas después, cuando comienza a implementarse por todo el reino la práctica que daría por consecuencia el florecimiento de una buena cantidad de pueblos de indios, amén de villas de españoles.

   En cuanto al consumo de bebidas embriagantes, estas seguirían vigentes a lo largo del virreinato, para florecer como una próspera industria en el último cuarto del siglo XIX cuando las haciendas pulqueras se convierten en verdaderos emporios, y, ya para concluir, vemos como, en la actualidad, las pulquerías se han vuelto un atractivo turístico más, en este caso, para la ciudad de México.


Fuentes:

1.- Descripción del Arzobispado de México. Hecha en 1570 y otros documentos. José Joaquín e hijas. México, 1897. p.III

2.- Ibid. p.47

3.- Ibid. p.110

4.- Ibid. p.120

5.- Ibid. p.130

6.- Ibid. p.182

7.- Ibid. p.225

8.- Ibid. p.237

9.- Ibid. p.198

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