jueves, 5 de marzo de 2015

La Casa del Real Desagüe en Ecatepec, Estado de México. (Actual Casa de Morelos.)

      Seguro estoy que en el segundo semestre de 2015, especialmente en el último mes, se hablará mucho de este sitio, pues fue allí en donde José María Morelos y Pavón fue fusilado. La razón por lo cual visité el sitio fue otra, no tanto ver eso que fungió como paredón hace doscientos años, sino porque el lugar es conocido por el emblemático nombre de la Casa de los Virreyes. Imaginé sería un palacio en el que el decorado rebasaría lo imaginable, pensando en el estilo barroco allegado a tantos de estos personajes, pero no es así, la fachada es austera, quizá herreriana, en cierto modo me sentí decepcionado al no encontrar lo que esperaba ver.

    Pero, al enterarme de que el sitio no fue creado como alojamiento para los virreyes novohispanos sino que la razón fue la de albergar allí la posta del Real Tribunal del Consulado para controlar la entrada y más aun, el pago de los impuestos (alcabalas) de las mercancías que llegaban a la ciudad procedentes de Veracruz y la costa del Golfo, entendemos mejor que el boato en la construcción no era precisamente necesario.

    El sitio tenía la doble función, de albergar, además del Consulado, de recibir a todos los enviados reales que llegaban con el encargo de la "vista de ojos" del avance en las obras del albarradón que era indispensable para evitar las inundaciones en la ciudad de México ante la crecida de los lagos y lagunas de Zempoala, Xaltocan y San Cristóbal, justo allí, a escasos cien metros, se encontraba uno de los puentes que permitían el paso del agua de una a otra laguna y el albarradón comenzaba allí, con rumbo norte.

    Y ocurrió que, para 1653 el virrey saliente, conde de Alba determinó que sería en la Casa del Desagüe en Ecatepec, que se haría la entrega del bastón de mando al virrey entrante, cosa que ocurrió en noviembre de ese año cuando el duque de Alburquerque, Francisco Fernández de la Cueva y Enríquez de Cabrera es recibido y proclamado XXI Virrey de la Nueva España. En ese momento la casa pasa de ser "del Desagüe" a ser nombrada como la Casa de los Virreyes.

    Fueron 62 los virreyes que hubo en Nueva España, algunos dicen que 63, pero el último O'Donoju, no tenía tal cargo, como quiera, muchos de ellos llegaron a Ecatepec, desde el mencionado VIII Duque de Alburquerque, hasta Manuel Antonio Flores Maldonado que llegó a Nueva España en 1787, dos años más tarde el bastón de mando no sería entregado ya en Ecatepec, sino en la Villa de Guadalupe. Aunque hubo ocasiones, cuando Ecatepec era escala obligada, que el bastón había sido entregado en Otumba. Así, pues, en teoría fueron 30 los virreyes que hicieron preámbulo a su entrada triunfal a la ciudad de México justo aquí, en esta casa en Ecatepec.

    La fiesta barroca cobra especial auge a mediados del siglo XVII, tiempo en el que el boato era prácticamente explosivo. Para darnos una idea de las dimensiones de estas llegadas apoteósicas, nos apoyamos en unos párrafos de un texto de don Manuel Romero de Terreros:

   "... tan luego como se tenía noticia en México de que había llegado a Veracruz el nuevo Virrey, el que iba a cesar en su gobierno enviábale presentes de diversas clases y, en las postreras décadas de la dominación española, comisionaba a una compañía de caballería para que fuera a tributarle los honores que le correspondían (...) después de corta estancia de Veracruz poníase en camino, precedido de cuatro batidores y dos correos, y en las principales ciudades del tránsito se le recibía como correspondía a su alta investidura.

    "En Tlaxcala se le hizo la recepción en tales casos acostumbrada. Precedido de los batidores y un paje del Virrey que  portaba un estandarte bordado con las armas reales por un lado y al reverso las del Marqués, marchaba numeroso concurso de indios, tocando chirimías y tambores y llevando en alto los guiones e insignias de sus respectivos pueblos. Seguían los indios nobles que componían aquel ayuntamiento, vistiendo mantas finas de algodón bordadas con los timbres de sus razas y familias, y llevando en las manos largas cintas de colores, cuyos extremos estaban atados al freno del caballo que el Virrey montaba; y cerraban la marcha el caballerizo de éste y la escolta, seguidos de crecida muchedumbre. Hallábase la vetusta ciudad vistosamente engalanada, y erigiose en sitio principal un arco triunfal "en que se delinearon con viveza las hazañas de S.M. con primorosos metros y una discreta loa." Cantado el Te Deum en la parroquia, pasó el Virrey a las casas reales en donde se le tenía dispuesto alojamiento y permaneció en Tlaxcala cuatro días, en los que hubo toros y otras diversiones". (1)

    De Tlaxcala seguiría la entrada y recepción en Puebla, luego en Otumba, finalmente llegaría a Ecatepec, en donde más bien lo que el virrey seguramente buscaba era descanso pues vendría luego la solemnísima y triunfal entrada en la ciudad de México.

    La Casa del Real Desagüe, siendo testigo de la llegada de esos veinte virreyes, sería luego testigo del fusilamiento de Morelos, razón por la cual comenzó a dársele el nombre de Casa de Morelos, en la actualidad está convertida en Museo en el que se exhiben objetos relacionados a el último momento en la vida del prócer nacional.

    Al fondo vemos el puente en el que fuera el Albarradón de San Cristóbal.

   Siguiendo los patrones de la época, asociados a la religión católica, en la parte que supongo fue el jardín de la Casa del Desagüe se localiza la Capilla de San Juan Alcahuacán, en la actualidad es sala de conferencias.













Fuente:

1.- Romero de Terreros, Manuel. La vida social en la Nueva España. Editorial Porrúa, México, 1944. pp.127-128.

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