lunes, 19 de diciembre de 2016

Un baile en el Guanajuato porfiriano, 1897

   Una cosa que me ha llamado la atención al andar por las partes rurales, las más apartadas, en donde quedan algunos vestigios de las portentosas haciendas que florecieron especialmente en el porfiriato es que en muchas de ellas queda el "copete", casi siempre al centro, en la parte más alta, en el que aparece el año en que fue concluida la casa grande; una buena cantidad ostentan algún año de la década de los noventa del siglo XIX, años de esplendor porfiriano. Y esto que hoy comparto contigo es justo de esa época pero lejos de las fantásticas fincas rurales, sino en plena ciudad, cuando la alta sociedad se reunía en un evento por demás apreciado pues era el momento de lucir: El Baile.

  Y en la época nada quedaba al azar, todo tenía un código y se seguía una formalidad: "Los trajes que deben usar las damas para los grandes Soirées deben ser descotados, guantes muy largos hasta el hombro que oculten la piel del brazo". Más formalidad había aun en las invitaciones: “Cuando se envía una invitación para una comida o Soirées, debe hacerse con ocho días de anticipación. Para Bailes o grandes saraos, la invitación se hace un mes antes"

   Así pues, corría el año de 1897 en la ciudad de Guanajuato, acababan de ocurrir las elecciones, bien podríamos entrecomillar la palabra y más aun el concepto de elegir al gobernante pues en tiempos del Señor Presidente, General Don Porfirio Díaz, eso quedaba bajo su control y en el caso del mencionado estado, era el Licenciado Joaquín Obregón desde 1893 hasta 1911quien se mantuvo a cargo del Estado. Cuatro años duraban, para 1897 ocurría la primera reelección y se le ofrecía un Baile.

   El Baile lo organizaban los pudientes de la ciudad de Guanajuato, uno de ellos, Ramón Alcázar, propietario de haciendas, minas y del Banco de Guanajuato. Los demás eran de rancio abolengo: Ibargüengoitia, Chico, Morales...

   Estos bailes no eran cualquier cosa, se organizaban de ante mano quienes tendrían a su cargo cada Comisión, la que vemos ahora es la lista de caballeros que estarían asignados para atender a las señoras en el comedor.

   Los Bastoneros eran aquellos que recibían el cargo de atender a todos los invitados, de estar al pendiente de que nada les faltara y, sobre todo, que la música estuviera de acuerdo al programa. Un comité más era el encargad de recibir a las Señoras a la entrada del recinto.

 ... los Bailes de alta sociedad incluían un Carné de baile en el que se iban anotando la pareja que tendría cada dama en cada danza que conformaba cada ronda. Comenzaba con una Cuadrilla, seguida de una Danza, luego una Polka, seguía una de Lanceros, luego un Schotish (Chotis), para finalizar con una Mazurca. Notamos que solamente al iniciar la segunda de las tres rondas, se incluyó un Vals.

  "Desde los escándalos que produjo el Cancán cuando fue presentado en México, continuamente se decía que los bailes habían perdido su genuina alegría. La verdad era que con el transcurso de los años, vinieron nuevas modalidades y se variaba la figura al ejecutarlos. En esta época los bailes eran muy honesto, las damas y los caballeros pulcramente vestidos, gozaban de las delicias del vals, la polka, los shottis, las danzas, las cuadrillas, etc. Había familias que todavía bailaban los Minuets, la Mazurca, los Lanceros, sin faltar el Bastonero y los Carnets."

Nota: Todo lo entrecomillado viene del libro 6 Siglos de historia gráfica de México, Tomo 4. Editorial Gustavo Casasola. México, 1978.

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