sábado, 25 de marzo de 2017

El antecedente romano del Camino Real de Tierra Adentro

  La llamada "Globalización" se dice que -en cuanto al término- fue creado por Ernesto Zedillo (quizá estoy confundido), y se considera como una aportación de la última década del siglo XX a la humanidad, pero creo que eso tiene una raíz mucho más profunda que bien se puede perder en la noche de los tiempos pero, para no escarbar tan profundo, solamente nos vamos dos milenios y medio hasta la época del Imperio Romano cuya cultura bien podemos pensar es en donde se basa buena parte de la mexicana, en el entendido de que me refiero a la raíz que tenemos que nos viene de Europa, ya que aquí en el Nuevo Mundo tenemos la propia. Somos producto de un mestizaje no de dos, no de tres, sino de una buena cantidad de mezclas, quizá de una globalización de ideas.

  Uno de los temas que con frecuencia tratamos en este Bable es el Camino Real, enfocándonos al de Tierra Adentro que está basado en las vías que los Pochtécatl fueron trazando para desarrollar su comercio en el antiguo México pero, siendo bien específicos en el de Tierradentro y que fue construido con la idea europea, encuentro que el origen está en la Calzada Romana que incluía, al igual que en Tierra Adentro, las Ventas, Mesones, Postas, Puentes y varios elementos que ligan la primera etapa del Virreinato Novohispano, con el Imperio Romano del siglo I, II y III. Todos los textos que siguen a continuación los tomé de Wikipedia (yo sí tengo fe en ella).

  "La calzada romana era el modelo de camino usado por Roma para la vertebración de su Imperio. La red viaria fue utilizada por el ejército en la conquista de territorios y gracias a ella se podían movilizar grandes efectivos con una rapidez nunca vista hasta entonces. En el aspecto económico desempeñó un papel fundamental, ya que el transporte de mercancías se agilizó notablemente. Las calzadas también tuvieron gran influencia en la difusión de la nueva cultura y en difundir por todo el Imperio la romanización. El Itinerario de Antonino, del siglo III, es la fuente escrita que mayor información nos aporta sobre la red viaria romana.

  Unían las ciudades de todos los puntos de Italia y después del Imperio con los centros de decisión políticos o económicos. Los viajes eran fáciles y rápidos para la época, gracias a una organización que favorecía una relativa comodidad para sus usuarios. Pensadas, primero, para uso militar, serán el origen de la expansión económica del Imperio, y después de su final, facilitando las grandes invasiones de los pueblos bárbaros. (Wikipedia.)

  "El llamado Itinerario Antonino o Itinerario de Antonino Augusto Caracalla es un documento de la Roma antigua, que se supone redactado en el siglo III, en el que aparecen recopiladas las rutas del Imperio romano. De este itinerario solo se conserva la copia procedente de la época de Diocleciano (siglo IV). A pesar de su nombre, no parece que tenga relación con el emperador Antonino Pío, sino más bien con Marco Aurelio Antonino, conocido como Caracalla, que gobernó desde el 211 hasta el 217, y en cuyos tiempos se habría empezado a compilar el itinerario, que sufrió numerosas modificaciones a lo largo de los siglos III y IV (por lo que también es conocido como "Itinerarios Antoninos").

  En cada ruta se identificaban mansiones, correspondencias y millas. Por sus características e indicaciones, parece más ideado con el fin de facilitar la localización de los núcleos de población con fines recaudatorios que como ayuda al viajero. A pesar de ello, las indicaciones sobre distancias del citado itinerario han permitido localizar una gran multitud de emplazamientos desaparecidos por toda la antigua red de vías romanas, así como de algunas calzadas romanas no documentadas por otras fuentes.

En la imagen: "se señalan 372 rutas, de las cuales 34 corresponden a las Provincias de Hispania (del n.º I al n.º XXXIV). (Wikipedia.)

  "En la Roma antigua, una mansio, que proviene del latín mansus forma verbal derivada de manere (que significa "lugar donde pasar la noche durante un viaje"), era una parada oficial en una calzada romana, mantenida por el gobierno central para el uso de oficiales y hombres de negocios a lo largo de sus viajes por el imperio. A lo largo del tiempo fueron adaptadas para acomodar a viajeros de toda condición, incluso al emperador. Las mansiones estaban bajo la gerencia y supervisión de un oficial denominado mansionarius". (Wikipedia.)

 "En la Antigua Roma, una taberna (del latín taberna, plural tabernae) tenía varias acepciones. Originalmente, designaba una choza o cabaña que posteriormente se dedicaría a depósito y que pasarían a ser genéricamente tiendas. Estas tabernae se situaban generalmente en los bajos de las insulae, abiertas a las vías principales de las ciudades. Los locales, individuales, con gran portada, solían estar cubiertos con bóveda de cañón y disponían una ventana encima de ella para que entrara la luz a una buhardilla de madera que servía de almacenamiento. Se puede apreciar este modelo en los grandes mercados romanos, como en el famoso de Trajano en Roma, construido entre los años 107 y 110 por Apolodoro de Damasco. En este mercado, las 150 tiendas o tabernae estaban distribuidas entre sus cinco pisos.

  Era una parada en una calzada romana donde descansar o pasar la noche, para viajeros algo más pudientes que requerían algo más refinado que las cauponae. En los primeros tiempos de las calzadas, las casas situadas cerca de alguna calzada eran obligadas por ley a ofrecer hospitalidad al que lo requiriera. No hay duda de que las casas más frecuentadas se convirtieron muy pronto en las primeras tabernae, las cuales eran más parecidas a "hostales" que a las "tabernas" como las concebimos actualmente.

  Como Roma crecía, sus tabernae se volvieron más lujosas, adquiriendo buena o mala fama según sus servicios. Uno de los mejores hoteles fue la Taberna Caedicia en la Vía Apia. Muchas ciudades crecieron a lo largo del tiempo alrededor de un complejo de tabernas, como es el caso de Tawer en Renania, Alemania, Tafers en Suiza y Saverne en Alsacia, Francia, cuyos nombres se derivan asimismo de la palabra taberna". (Wikipedia.)

  "En la Roma antigua, una mutatio era una parada o establecimiento en una calzada romana, para descansar y dar servicio a los animales que se utilizan como transporte. Las mutationes eran el lugar para cambiar de caballos y tomar otros de refresco, así como para efectuar las reparaciones necesarias en el vehículo. Estaban localizadas cada 12-18 millas. En estos complejos, el conductor podía adquirir los servicios para ajustar las ruedas, el carro, conseguir las medicinas o un veterinario para sus animales, dar descanso y avituallamiento, o para el cambio de caballerías. Usando estas estaciones y haciendo relevo de carros, el emperador Tiberio recorrió 300 millas en 24 horas para visitar a su hermano Nerón Claudio Druso, que estaba muriendo de gangrena tras caerse de un caballo. Existían cuatro o cinco mutationes por cada mansio". (Wikipedia.)


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