jueves, 23 de agosto de 2012

De Octavas, Novenas y Demonios... las solemnidades de la Iglesia Católica.

En El Bable hemos visto una buena cantidad de imágenes religiosas, de santos y de vírgenes, también de Cristos, todos con un arte impresionante. Hemos sido partícipes de una buena cantidad de fiestas en las que el pueblo se vuelca totalmente. Hemos recorrido casi al mismo paso, algunos tramos de peregrinaciones, en fin, son muchas cosas y llegó el momento en que nos preguntamos cuál es la diferencia entre una Octava, una Novena y Triduo. Esto en base a que en cada pueblo al que hemos llegado y coincidido con los días de fiesta, vemos carteles en donde anuncian la solemnidad de alguno de estos eventos ya tradicionales.

En Salamanca, lugar del que soy originario, continuamente hay Novenas, sea para un santo que para una advocación mariana. Igual pasa por los Triduos y una vez al año hay una Octava que es la más tradicional y que es una celebración a la cual te recomiendo asistir cuando tengas la oportunidad, esa es la Octava de Corpus.


Las tradiciones católicas en el pasado no eran cosas fáciles de entender, simplemente se seguían y nadie cuestionaba nada, por lo tanto existían las Infra Octavas y otras festividades que iban colmando casi al nivel de la saturación el calendario litúrgico.

Así como al rezar el rosario, que sería lo más sencillo, resulta que hay lineamientos, pues hay misterios gozosos, dolorosos y gloriosos y estos se rezan de acuerdo al día en que se realiza el rezo. Y vemos la relación numérica, siempre presente en toda cosa relacionada a la religión, en este caso el 3, número de la divinidad. Así pues de que hay un Rosario, lo hay, pero de que hay tres formas de rezarlo, también. Cosas que, al celebrar, festejar o recordar, sucede igual, es decir, hay Novenas y Octavas.

Las Novenas son solemnes, las Octavas son festivas. Por ejemplo la novena a la que no escaparemos (si es que somos creyentes y mantenemos las tradiciones) será la de nuestra muerte. Nueve días consecutivos en que se hará, por así decirlo, la despedida del muerto de este mundo pero, ojo, hay un día que es el más importante, no es el primero, tampoco lo es la misa de "cuerpo presente", ni la del final. Es la tercera, pues, de acuerdo a la tradición, la Resurrección de Jesús se da al tercer día y, como fieles creyentes que somos (espero) nosotros morimos para renacer en ese mundo que se dice es el paraíso.

La Novena de todas las 60 advocaciones marianas que hay creo que son las más socorrida de todas, hay Novena de la virgen de la Salud, de la Virgen del Rosario, de la Virgen de los Remedios, de la Virgen de Guadalupe, de la Virgen del Carmen y así podemos seguir hasta agotarnos de tanto rezo o pasarnos, practicamente, la vida rezando.

Hay una Novena que ha trascendido, pues además de solemne es festiva, a esa la conocemos como Posadas, que en realidad es la Novena de la Navidad, por cierto, las posadas ya en vías de extinción. Y la Novena no es otra cosa más que aquella antiquísima relación entre el nacimiento, la fecundidad, la mujer y la luna. En el México antiguo, recordemos, el calendario ritual se componía de 260 días que son exactamente 9 lunas.

Y si vemos ese calendario tan lleno de fiestas y de novenarios y de octavarios, pues hubo la necesidad de hacerlos más cortos para que todos cupieran, lo digo de esta forma para hacerlo más entendible, seguramente se dio una forma muy solemne en la que se anunció la creación del Triduo, palabra que cuesta un poco entender pues nos dice en una sola voz algo del dos y del tres, en realidad se refiere al tres, pues son tres días de rezo, la confusión está en que si lo traducimos literalmente de su nombre original Triduum nos diría algo así como "Tres-mientras", nada de duo, como lo confundimos. Y esta tradición vienen de la Semana Santa, del punto más elevado de la misma que es el Jueves, Viernes y Sábado santos, Triduum Sacrum.


 Hay algo interesante que he encontrado en esto que tanto me obsesiona, que es el calendario. Específicamente lo que han sido estos últimos días que hemos vivido y que forman parte de la mitad del Verano. Te recomiendo, si es que te interesa el tema, tomes lápiz, papel, un calendario, y si es con santoral, aun mejor. Volveremos de nueva cuenta a mencionar la Canícula, la cual es el tiempo de mayor temperatura en el hemisferio norte. Te acordaras que se anuncia su entrada con la aparición de Sirio en el cielo matutino, al alba y concluye el 3 de septiembre, luego de largos cincuenta días pero, se marca la salida de la Canícula el 25 de Agosto. Ojo, es la salida, pero no ha terminado. Y mira lo que sucede en el calendario litúrgico:

16 Julio, Nuestra Señora del Carmen, inicia la novena de Santiago Apóstol.
25 Julio Santiago Apóstol. No hay una novena a la Transfiguración, pero si contamos 9 días llegamos a:
03 Agosto, inicia el Triduo de la Transfiguración (nota) se llega al
06 Agosto, La Transfiguración del Señor, inicia la novena de la Asunción.
15 Agosto, La  Asunción de la Santísima Virgen María, inicia la novena de Bartolomé Apóstol.
24 Agosto, Bartolomé Apóstol.

Estas, más que casualidades creo que son adaptaciones que se hicieron de acuerdo a las tradiciones que se pierden en la noche de los tiempos cuando se fue ideando poco a poco el calendario de festividades de la Iglesia Católica y que fue implementado en México a la llegada de los españoles, esto lo afirmo en base a que he visto en los pueblos cercanos a la ciudad de México, la antigua Gran Tenochtitlán, sea en el actual Estado de México que en los de Puebla, Tlaxcala e Hidalgo que estas son las fiestas más celebradas, las del Carmen, Santiago, María y, aunque ya no tanto, Bartolomé. Habrá que agregar una más, la del 15 de mayo, San Isidro Labrador y la del 29 de Septiembre, San Miguel Arcángel, tendremos así completas todas las representaciones quasi divinas de la lluvia y la fertilidad.


Y del demonio que podremos decir además de que fue vencido (según la tradición) por San Miguel y que en la víspera de su fiesta, como Miguel anda de fiesta, el diablo anda suelto y hay que protegerse de ello... pues que en los conventos medievales, por lo tanto en los primeros establecimientos de los franciscanos en México, había la idea de que el demonio rondaba no sólo en la noche sino durante el día, específicamente al mediodía, de allí la idea del "Demonio del Mediodía".

Como los buenos (?) frailes encerrados en sus conventos, fuera de poder vivir los placeres mundanos, más de alguno tendría ideas "raras", se distraía de su labor, de sus rezos, de sus virtud de castidad, en fin, de todos sus principios, pero más aun, eran víctimas de la acedia, que es, ni más ni menos que la pereza, pecado capital. Y todo eso ocurría porque era tentado por el Demonio del Mediodía. La idea de la pereza a través de la mitología griega está en el semidiós Pan, el de la flauta, de allí que se le llame "la flauta de pan", que, al paso del tiempo y del consabido sincretismo se le denominó como Demonium Meridianum. El siguiente texto lo tomo de Wikipedia:

Pan (en greigo, Πάν, ‘todo’) era el semidiós de los pastores y rebaños en la mitología greiga. Era especialmente venerado en Arcadia, a pesar de no contar con grandes santuarios en su honor en dicha región. En la mitología romana se identifica a este dios con Fauno.

Pan era, también, el dios de la fertilidad y de la sexualidad masculina desenfrenada. Dotado de una gran potencia y apetito sexual, se dedicaba a perseguir por los bosques, en busca de sus favores, a ninfas y muchachos.1 En muchos aspectos, el dios Pan tiene cierta similitud con Dioniso.

Era el dios de las brisas del amanecer y del atardecer. Vivía en compañía de las ninfas en una gruta del Parnaso llamada Coriciana. Se le atribuían dones proféticos y formaba parte del cortejo de Dionisio, puesto que se suponía que seguía a éste en sus costumbres. Era cazador, curandero y músico. Habitaba en los bosques y en las selvas, correteando tras las ovejas y espantando a los hombres que penetraban en sus terrenos.


Portaba en la mano el cayado o bastón de pastor y tocaba la Siringa, a la que también se conoce como Flauta de Pan. Le agradaban las fuentes y la sombra de los bosques, entre cuya maleza solía esconderse para espiar a las ninfas.

Se dice que Pan era especialmente irascible si se le molestaba durante sus siestas. Los habitantes de Arcadia tenían la creencia de que, cuando una persona hacía la siesta, no se la podía despertar bajo ningún concepto ya que, de esa forma, se interrumpía el sueño del dios Pan. En este caso, Pan se aproxima a la noción de Demonium Meridianum (Demonio del Mediodía).

Por último, como deidad, Pan representaba a toda la naturaleza salvaje. De esta forma, se le atribuía la generación del miedo enloquecedor. De ahí la palabra pánico que, en principio, significaba el temor masivo que sufrían manadas y rebaños ante el tronar y la caída de rayos.


Definitivamente nada hay nuevo bajo el sol....

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