miércoles, 8 de agosto de 2012

El monumento al Tránsito de Venus en San José del Cabo, Baja California Sur

 Vivir aislado tiene sus bemoles. No es precisamente que sea un ermitaño, pues al menos salgo dos veces al día, sea a dar una larga caminata de dos extenuantes horas en este verano a 36 grados que se sienten como si fueran 45 y, claro está, mi salida al supermercado y mi diaria ida a "la tiendita de la esquina" por mi indispensable Caguama (si no eres de México te cuento que una Caguama es como se le denomina a una botella de un litro de cerveza, eso en el centro de México, porque por estos rumbos del noroeste se les llaman Ballenas), los noticieros que oigo no son los locales, tampoco el periódico, sino que me voy por los nacionales, así que, es hasta ahora que me entero de que hubo un evento el 5 de junio pasado, tarde en que sucedió el Tránsito de Venus y fue inaugurado un monumento que recuerda el suceso, pero más bien al que sucedió en 1769.

 Y resulta que, luego de varias décadas, finalmente se le está dando el justo reconocimiento al astrónomo francés Jean Baptiste Chappe D'Auteroche el cual, luego de una auténtica odisea, primero para conseguir el salvoconducto (algo así como lo que ahora entendemos por visa) por parte de la Corona española a un ciudadano francés, luego el largo trayecto desde Francia, seguramente desde París, hasta Cádiz para embarcarse al Nueva España y, una vez en Veracruz cruzar todo México para llegar al puerto de San Blas en el Pacífico y de allí embarcarse nuevamente para llegar no a San José, como era el plan, sino a San Lucas para luego, en jumento, llegar al destino final, que fue San José del Cabo y toparse con la tragedia que reinaba: la epidemia de tifo.

 La observación fue hecha pero D'Auteroche se contagió del mal que en ese entonces no tenía cura. El 3 de junio de 1769 sucedió el Tránsito de Venus, el 1 de agosto moriría en penosas condiciones. Esto me remite a dos cosas, a dos de mis "observaciones", la primera, el año en que sucedieron las cosas, dos después de la Pragmática de 1767, cuando el 27 de febrero de ese año Carlos III decretó la expulsión de los Jesuitas de los territorios de la Corona y en Baja California, donde había varios asentamientos de la orden de San Ignacio de Loyola, esto sucedió el 3 de febrero de 1768, ás al norte, en Sonora, no ocurrió hasta 1769 y fue, por cierto, la más penosa de todas las salidas de los Jesuitas del territorio de la Nueva España, es decir, en el Camino Real se encontraron unos que iban hacia Veracruz para de allí continuar a Cádiz y luego a Italia, y otros, D'Auteroche, que venía para San José del Cabo.

 En la foto vemos un acercamiento al monumento realizado por el escultor Federico Silva Lombardo y colocado en la parte posterior de la Plaza Mijares sitio cercano a donde, afirman, D'Auteroche hizo la observación. Solo que, en la memoria de su trabajo, el astrónomo indica que construyó su rudimentario observatorio en una pequeña comunidad de nombre Santa Ana. En la misión levantada por los padres Jesuitas ya no estaban ellos, éstas habían pasado al cargo de los Franciscanos encabezados por fray Junípero Serra. En la misión de San José del Cabo no sé si era un fraile o un lego el que fue asignado, el caso es que D'Auteroche había sido educado, precisamente, en conventos franciscanos y aunque no llevaba la vida monástica, pertenecía a la orden, razón por la cual antes de fallecer pidió ser vestido con el hábito franciscano.

 No sé si en las cercanías de San José del Cabo se ubicaba Santa Ana, tengo la ligera idea de que era parte del real de San Antonio, pero no estoy del todo seguro, no tengo conmigo el libro en donde creo haber leído sobre una mina, es decir, un pueblo, de nombre Santa Ana... Ahora bien, me llama la atención esta segunda de tres placas que hay en la base del monumento, en ella vemos una fecha, 1974. Esto quiere decir que hace 38 años se colocó. ¿En dónde? no lo sé, pero ahora forma parte del conjunto que recién se inauguró.
 
 Tengo entendido que además del Ayuntamiento de Los Cabos, la Embajada de Francia en México colaboraron para la ejecución de la obra. Interesante ver como hay gente interesada en preservar este tipo de acontecimientos que para la mayoría pasan desapersividos. Ahora veamos un poco de lo que hay en las cercanías del monumento:






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