jueves, 27 de septiembre de 2012

Hoy nos acordamos de Jaime Nunó, en el 191 aniversario de la Consumación de la Independencia.

Y, ¿Por qué nos acordamos precisamente hoy de don Jaume Nunó? Si esa es la pregunta que te haces al leer esto que hoy escribo, la respuesta es sencilla: por que hoy es 27 de septiembre y hoy conmemoramos 191 años de haber sido consumada la Independencia Nacional, evento que para la gran mayoría de los mexicanos pasa desapersibido y si lo comparamos con lo que sucede el 15 de septiembre, en cuanto a fiesta, el 27 se vuelve nada. El personaje que vemos en la fotografía es él precisamente, el artista catalán que le pusiera la música a nuestro Himno Nacional, ese que nos trae tantos recuerdos de la niñez y que ahora (no acabo de entender la razón) es usado en contiendas deportivas. La historia de él y más bien, la del Himno Nacional resulta ser, como tantas que forman la Historia de México, una especie de cuento, que en realidad sucedió.

Eran los tiempos en que la isla de Cuba se mantenía como el último reducto de las posesiones españolas en el Nuevo Mundo, allí fue mandado Nunó para dirigir y, sobre todo, actualizar a la Banda de los Dragones de la Reina y sucedió que Antonio López de Santa Anna, en uno de sus exilios, se encontraba precisamente en Cuba, lugar en donde conoció a don Jaume (Jaime en catalán), al poco, instalado ya Santa Anna, una vez más, en la silla presidencial, le pide a Nunó venga a México para hacerse cargo de las bandas militares que acá había y algo más hacía falta en México, un Himno patrio que identificara a la nación que llevaba ya poco más de un cuarto de siglo de haberse independizado de España. Lo que vemos es uno de los magníficos dibujos de Pedro Gualdi en donde retrata al Teatro Nacional que entonces se llamaba Gran Teatro de Santa Anna.

Y fue justo allí en donde se estrenó el Himno Nacional Mexicano un 15 de septiembre de 1854. Ojo, lee esto con atención, un 15 de septiembre, esto tira la teoría de que fue don Porfirio el que cambió la fecha del festejo del 16 al 15. Es de notar también un detalle que lo qué menos tiene es de nacionalista en algo que debería tener tanto nacionalismo. El Himno fue interpretado, por primera vez, bajo la batuta, dicen unos, del italiano Giovanni Bottesini; otros dicen que por el catalán Jaume Nunó. Y la interpretación estuvo a cargo del tenor italiano Lorenzo Salvi, la soprano, también italiana, Balbina Steffenone, aunque hay quien dice que la soprano fue otra italiana, Claudia Florenti. Pero, hay otras referencias que dicen que ese estreno fue el 16 de septiembre, entonces la cosa del cumple de don Porfirio se vuelve a restablecer. (Lo que vemos en la imagen, es la carátula del Himno cuando se oficializó por Ávila Camacho, en los 40s).

Si te sientes ligeramente ofendido por lo del poco nacionalismo visto en la ejecución primera del Himno, espera a ver lo que sucedió con su antecedente, esto es Wikipedia dixit: "El 28 de julio de 1821, José Torrescano presentó una primera composición del Himno Nacional inspirado en el Plan de Iguala, sin embargo, quedó en intento por no ser del agrado de los mexicanos ni de las autoridades. Unos años más tarde, en 1849, la Academia de San Juan de Letrán lanzó una convocatoria, con el objeto de adquirir una letra adecuada para un himno que representara a los mexicanos, sobre todo al exterior. En dicha convocatoria, se recibieron treinta composiciones, de las cuales se eligieron dos: la del compositor estadounidense Andrew Davis Bradburn, y la del poeta mexicano Félix María Escalante, la cual fue musicalizada por el austriaco Henry Her; sin embargo, este himno no fue del gusto del pueblo. Tiempo después, en 1850, un poeta cubano, Juan Miguel Lozada y el compositor Nicolás-Charles Bochsa, crearon un nuevo himno nacional, sin embargo este no trascendió. Desde entonces, se realizaron otros intentos para lograr que México tuviera un himno nacional como la propuesta del compositor italiano Antonio Barilli, la del checo Max Maretzek, y la de otro italiano Ignacio Pellegrini. Dichas propuestas fueron todas presentadas, pero sin mayor relevancia. (La fotografía de época aparece, al fondo, el Teatro Nacional).

México tenía ya un Himno pero tenía tantos problemas internos que eso pasó desapersibido, el Himno cayó en el olvido, más aun porque en la versión original, de diez estrofas, dos de ellas eran dedicadas a personajes indeseables de la Historia reciente -entonces- de México: Agustín de Iturbide y Antonio López de Santa Anna. El tiempo pasó, nadie se volvió a acordar del tema, no sé, (esto será interesante de investigar) si Maximiliano tuvo el interés de rescatar al Himno; seguirían tiempos convulsos y para finales del siglo XIX Chiquita ya se había establecido en Nueva York, había dejado la isla de Cuba y, para 1901 se volvió la atracción más grande de la Exposición Panamericana de Buffalo, Nueva York.

De seguro te pregunta que qué diablos hace Chiquita metida en mitad de la que pretendo contar como Historia del Himno Nacional Mexicano, pues bien, algo ocurrió en el Pabellón Mexicano de la Expo de Buffalo que ayudó a que recuperáramos al Himno Nacional. De paso te cuento de una novela extraordinaria escrita a partir del personaje de Chiquita es una lectura altamente recomendable. (Antonio Orlando Rodríguez. "Chiquita". Alfaguara, 2008)

Para 1855 Santa Anna deja el poder, no por su voluntad, sino a la fuerza, debido al plan de Ayutla, el país se olvida de él, de su Himno y de todo lo que le relacionaba. Era ya el Porfiriato, México se mostraba con su mejor cara (lo sigue haciendo hasta la fecha, me consta) en las Exposiciones Mundiales y más aun en las Universales. Para 1901 se organiza la Exposición Pan Americana en la población de Buffalo, estado de Nueva York de la Unión Americana. Por casualidades de la vida, cuando Santa Anna deja el poder, don Jaime Nunó, a sabiendas de lo que podría ser su vida en un México inestable, decidió irse a vivir a los Estados Unidos. ¿Su lugar de residencia? Buffalo, Nueva York. Se dedicaba a lo suyo, la música, a dirigir orquestas, no dudo que haya dirigido alguna mientras Chiquita hacia de las suyas en el escenario.

Y resultó que, un periodista mexicano que fue a Buffalo a conocer la Expo Pan Americana para incluirla en su diario, un buen día se topó en el pabellón mexicano con don Jaime Nunó, ya entrado en años, canoso, pero era él, seguía siendo él, quién le puso música al Himno Nacional, dio la nota en México y don Porfirio Díaz reaccionó ante tal evento, para 1904 Jaime Nunó llegó a México para ser homenajeado y, sobre todo, para sacar del arcón de los olvidos al Himno Nacional. Justo cuando se celebraban los 50 años de haber sido estrenado.

Y fue así como, el lente estupendo y siempre presente en todos aquellos que paladeamos la Historia de México, el del Señor Casasola, inmortaliza el momento, justo cuando don Jaume Nunó interpretaba, luego de 50 años de olvido, el Himno Nacional Mexicano, en sus largas y completas 10 estrofas....

Para la época del movimiento Nacionalista, acentuado aun más con los sucesos en torno a la II Guerra Mundial, el presidente Ávila Camacho ve la necesidad de tener un Himno Nacional (lo estás leyendo bien) y fue en 1943 que lo hace oficial,  luego de 89 años y sería en 1954, bajo la presidencia de Miguel Alemán que se celebraría el Centenario del Himno Nacional Mexicano.

Ese día, 15 de septiembre de 1954, a las 10 horas, en la Plaza de la Constitución, mejor conocida como El Zócalo, se dieron cita 14 bandas dirigidas por el maestro Julián Carillo y cientos de estudiantes que interpretaron el Himno Nacional Mexicano a 100 años de haber sido estrenado. Pero las cosas no terminan allí, el Himno había sido ya recortado, de 10 a 8 estrofas, más el coro. Llegarían los tiempos de la "renovación moral de la sociedad", -término que nadie entendió, mucho menos el concepto- y Miguel de la Madrid, de un plumazo, es decir, luego de una firma, con pluma fuente, claro está, oficializaría el Himno con tan solo 4 estrofas.

¿Festejaremos alguna vez la Consumación de la Independencia?... la pregunta queda y hoy cumplimos 191 años del acontecimiento... Ni hablar, que Viva México!

4 comentarios:

  1. ¡Hola Benjamín!
    De verdad, por qué no festejamos el final?
    Si es más glorioso.
    Vaya historia del Himno.
    A mi me encanta.
    Gracias!!
    SL2!!
    DTB!!

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  2. ¡Bravo! ¡Bravo!
    Ya quitaste la verificación de las palabras.
    Que habías de ver cuantas veces me las reboto.
    Que bueno que te apiadaste.
    Gracias!!

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  3. ¿Se aplicará aquí lo de:"Nadie es profeta en su tierra"?
    Imagino cómo habrá vibrado la tierra cuando Jaime Nunó dirigió las diez estrofas del Himno.
    Qué pena que ya no se canten todas, pero mucho más que las desconozcamos, valorando la intención e historia de cada una y la armonía y fuerza de su música...

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