domingo, 1 de agosto de 2010

La lluvia, la humedad, su paso, su huella... Villa Morelos, Michoacán

Entrados ya en el estado de Michoacán, aproveché para visitar un lugar que desde hace tiempo, cuando supe del, primero Conquistador, luego Encomendero, don Juan de Villaseñor y Orozco, me dideron muchas ganas de conocer, pues presentí habría cosas interesantes, así que, ahora que puede llegar allí supe que no me había equivocado, el lugar es interesantísimo y por si esto no bastara, es hermoso, especialmente ahora, que es la temporada de aguas.

El clima cambió al llegar a la antigua Huango, la llamada desde hace un siglo Villa Morelos, ese clima cálido y húmedo de Puruándiro y de todo el Bajío michoacano desapareció para dar entrada a una zona más bien fresca, como el clima que en las zonas boscosas encuentras.

Entrar al pueblo, ir descubriendo sus calles, si bien no empedradas, pero casi... cosa que con sabiduría han hecho pues es tanta el agua que allí hay que, de estar empedrado, ya no habría otra cosa más que lodo, asi que, una mezcla de cemento y piedras es lo que conforman sus calles... la plaza es bella con ganas, sus portales, su muy bien cuidado jardín. El kiosco, con ese estilo que le han dado en Michoacán, entre nueveau y muy porfiriano...

Y luego esas calles, que me dieron un acento medieval único en México, entendí a la perfección porque fue llamada la Corte Chica en aquel siglo XVI cuando los españoles apenas comenzaban a descubrir las maravillas que México encerraba y sigue encerrando.

El Ojo de Agua que reventado ya de la cantidad de agua que ha acumulado en estos días de lluvias fuertes y que por las calles se van formando auténticos arroyos que emanan todos de la misma fuente, del ojo de agua enclavado frente a la Parroquia... sus techos de teja, sus artesonados, en fin... es cosa mejor de ir y ver lo que allí existe, verás que no miento, es maravilloso.

Luego de conocer los edificios principales, de aprender un poco de su historia, entonces decidí, muy a mi modo, tirarme a perder por sus calles para encontrar algo que, muy en lo personal, pienso es algo singular: la lama, o como la quieras llamar.... ese verdor que ahora está en su momento máximo, ese color intenso que por todos lados aparece, en las piedras, en las calles, sobre las paredes. Creando formas únicas, diseños caprichosos... algo difícil de olvidar.

Vénte, te invito a que a través de estas fotografías hagamos un recorrido por las estupendas calles de Villa Morelos, Michoacán, la antigual Huango, la Corte Chica... yo soy promiscuo, lo confieso, de inmediato me enamoré de este lugar... uno más que anoto en mi ya larga lista.







Claro es, desfortunadamente, que nunca falta "un negrito en el arroz" y aquí lo tenemos, estos aceites de auto, que si bien dan una coloración extraordinaria de azules, no dejan de ser un contaminante que va a dar precisamente a esos ojos de agua que por acá, en el norte de Michoacán abundan...

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