sábado, 21 de agosto de 2010

Teremendo, un lugar tremendo en Michoacán… sus ventanas.

Sé muy bien que esta vista, esta escena, es repetitiva en El Bable, sin embargo cada una de estas tomas que hago a través de un autobús, de esos en los que difícilmente verás una persona que vaya de “turista”, las considero, precisamente por eso que te acabo de decir, únicas. Sé de más de una docena de gentes que no se subirían a uno de estos transportes ni aunque les pagaran, también sé de más de una docena que se subirían encantados de la vida… seéque no nos alcanzará el tiempo de la vida, de cada una de nuestras vidas, para ver todo lo que nuestro querido, México encierra. Escenas únicas, momentos irrepetibles, circunstancias que van de la irrealidad a una realidad inconmensurable… belleza que, cuando la tenemos enfrente no la asimilamos en su plenitud hasta que no la vemos a través de una pantalla y decimos: “parece una foto”… peor brutalidad no hay en este mundo, pretender que lo irreal es menos que lo real; pensar que “parece de postal” para definir algo sublime que nuestros ojos tuvieron el privilegio de ver, y nuestros oídos de oír y nuestros sentimientos.... sencillamente, de vivirlo.


La primera vez que oí del lugar fue, gracias y, claro es, cuando estudiaba la Ruta de Hidalgo, fue entonces que oí, por primera vez de un lugar en Michoacán que se llama Teremendo, sí, está correcto, con una E luego de la T, ese es su nombre y es, como la palabra que entendemos, tremendo en la extensión de su significado.


Ese modo, ese estilo, esa manera de ver la vida, que creemos es igual, aquí se nos presenta diferente, esa ventana que todas las casas tienen es la misma, y, a la vez, única. Todas pequeñas, todas altas, puestas fuera de la posibilidad de atisbar dentro de la casa, manteniendo esa privacía e intimidad que todos queremos y que, en la actualidad, difícilmente encontramos. La ubiqué en Teremendo. Vi la primera y me llamó la atención, luego la segunda, luego me di cuenta de que es el estilo del pueblo, así que más caminaba, más gozaba de esa idea de imaginar lo que cada intimidad guarda, pero… ¿Para qué buscar la intimidad si el exterior es pleno, es rico y me dice mucho? Aquí te presento el resultado del experimento.













Si me dejas un comentario me complacerás mucho, si me comentas algo de lo que te comparto me daré cuenta que mi esfuerzo no es en vano, que estamos entendiendo y que estamos recorriendo precisamente el mismo camino… la misma idea, el mismo concepto de vida. Demuéstrame con tus comentarios que no voy solo, que estoy acompañado… que vamos, cuales bueyes atados a la misma yunta y arando y queriendo el mismo camino que se llama para tií para mi, para todos: México, este México al que hoy, mañana y los siguientes días le debemos demostrar cariño, amor, respeto… ya lo jodimos mucho, está dolido, Nos quiere, nos necesita.


Te lo digo de corazón, desde el que se dice ser el corazón geográfico de México a poco más de tres semanas de que lleguemos juntos, tú y yo, al mentado Bicentenario… yo sí quiero celebrar, yo quiero gritar de gusto, de alegría, de eso que se dice “el placer de ser”, más aún, el gusto de ser mexicano y de estar vivo ahora que se están cumpliendo los doscientos años de que aquí, a pocos kilómetros, cruzando la sierra, se dio un grito, un grito que aun lo tenemos ahogado…. Ya, ya, ya estuvo, hay que vivir y gustar de la vida!


¿Entonces? ¿Lo que te digo es suficiente para motivarte a que dejes un comentario?... o de plano…. No.


Ya, ya agarramos raite… ¿para donde seguimos?....



9 comentarios:

  1. Muchas gracias compa, (compañero, compadre, compatriota) por escribir este poema a mi pueblo, yo soy nacido ahi, y ahora que estoy muy lejos, lo extraño de verdad, gracias por recordarnos nuestra mexicanidad

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  2. te felicito compa x esas fraces que asta me aces recordar amy pueblo que de ahy soy y ahy estan mis papas

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  3. Este puede ser Pueblo Magico o algo asi....se parece un poco a Angahuan.

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  4. hola me gustaron mucho tus palabras mis abuelos son originarios de Teremendo y me complace saber que existe personas que realmente se sienten orgullosos de su identidad como mexicano. Me gustaria hacer un proyecto de ese lugar y compatir algunas ideas espero ir pronto a Teremendo

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  5. que lindo es mi pueblo pero aveces ha que dejarlo para buscar un mejor porvenir

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  6. Sí, confirmado, es un pueblo mágico con alma. Seguro por eso hay estas ventanas, para que no se fugue más de lo debido de la esencia de cada casa y para ver las maravillas de afuera, basta con asomarse. Me gusta que se guarde la intimidad de dentro, pues hoy se construye como muchos ventanales amplios y todo cristal.
    Y claro que vamos por el mismo camino los que al leerte nos descubrimos coincidiendo contigo.

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  7. No soy Mexicana,pero vaya que tu haces que ese Mexico lindo y querido se meta en nuestro corazón,sobre todo si ya conocemos de su música portadora de alegría,y tambien conocemos personas de corazón hermoso.
    Entonces no puedo entrar y leerte y deleitarme con esas imágenes sin comentarte algo,cada presentación que haces me encanta,porque yo me engarzo en cada imágen,esta de las ventanas me parece estupenda,fíjate que no soy muy amiga de la uniformidad,pero aquí
    nos salimos de lo común y le vemos a cada ventana su propio sello,aunque tengan el mismo diseño.
    De verdad que es tremendo el teremendo.
    Gracias y que chévere como nos muestras tu país.
    Un abrazo.
    Nelly

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  8. Tierra de los padres de uno de mis mejores amigos: TEREMENDO.

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  9. Esa clase de ventanas las vi en la casa de mi abuelo, que estaba en el mismo valle de Huaniqueo-Cueneo, no lejos de Teremendo. Su casa era de muros altos de adobe, con techo de tejas rojas; y por dentro,una suerte de techo o cielo interior hecho de tarimas de madera, que tambien hacia un hueco que servia a veces de granero o almacen. Las ventanas eran muy pequeñas como las de las fotos, que casi nunca servian, y estaban siempre cerradas de manera que las habitaciones por dentro eran tan oscuras que casi no veia uno nada. Alla en la decada de los 1960s, cuando era yo un mocoso, no habia electricidad en esa region; se usaban "aparatos" de petroleo para alumbrarse; esto me causaba mucha curiosidad, pues yo y mis padres viviamos en la ciudad. Recuerdo que durante la cena, los adultos se la pasaban hablando, y los niños escuchando; yo espiando las sombras fantasmagoricas que se hacian y movian por el titubamiento de la flama del aparato de petroleo, que daba una exigua luz amarillenta. Generalmente, la gente se estaba en el patio, o en la cocina; los cuartos o habitaciones solo se usaban para dormir, pues eran tan oscuros durante el dia.

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