jueves, 17 de marzo de 2011

Francois Aubert, las intrigantes fotografías de Maximiliano

Si bien la fotografía que estamos viendo no es de la autoría de Aubert, si es una de las que me han causado una gran intriga desde que la vi por primera vez, aunque en realidad primero vi la pintura de Manet donde se recrea la escena del fusilamiento y me surgió la enorme duda de entender cómo fue que un pintor francés tomara el hecho para una de sus obras. Este retrato, que es de cuerpo entero el original, fue tomado, quizá en Viena hacia 1864... o tal vez fue en Miramar, justo antes de partir a México. Sólo el año es el dato que aparece como referencia de la fotografía.


En este caso sí estamos ante la fotografía de autor, Ludwig Angerer (1827-1879), fotógrafo húngaro que retrató a la corte de su época, de su vida no te puedo decir mucho pues su biografía aparece solo en alemán, como quiera llegamos al punto interesante: los retratos y fotografías de edificios estaban ya presentes a mitad del siglo XIX, era la época cuando se posaba de 10 a 12 minutos para que la imagen se pudiera grabar. Los fotógrafos europeos emigraron a América, tal fue el caso del personaje que nos interesa, el francés Francois Aubert.

Francois Aubert nació en Lyon, Francia, en 1829, en 1851 llega a algún país Centroamericano para luego de allí seguir a México, lugar donde se establece y desarrolla su conocimiento en la fotografía. Será bueno recordar que los fotógrafos de la época tenían un buen conocimiento de química para poder desarrollar la labor. En México logra dar servicios entre la clase acomodada, la que se podía permitir el lujo de pagar esos avanzados servicios. En la fotografía que es de Aubert, vemos el cadáver de Maximiliano luego de su ejecución en el Cerro de las Campanas el 19 de junio de 1867.

"Desde su llegada (a México), en 1839, el invento de la fotografía cobró gran auge en México, pero no fue hasta el advenimiento del Segundo Imperio cuando su desarrollo se aceleró notablemente". De este modo comienza Arturo Aguilar Ochoa su muy interesante ensayo sobre la fotografía durante el Segundo Imperio en México. Ahora entendemos por que hay varias fotografías, se dice que muchas, de Maximiliano, tomadas durante el tiempo que vivió en México, además se captaron escenas de la vida cotidiana y de algunos edificios emblemáticos de la ciudad. Aubert siguió al Emperador, incluso en el sitio de Querétaro estuvo presente y nos dejó la memoria en fotografía de lo que allí sucedió. En el fusilamiento estuvo presente pero se le prohibió tomar fotografías durante la ejecución.
Las fotografías le fueron permitidas una vez consumado el fusilamiento, son las tres que estamos viendo, hay además una en donde se muestran las cruces que marcaron el sitio de la muerte de él y los otros dos ejecutados, Mejía y Miramón.

El periódico El Globo, del sábado 21 de septiembre de 1867 informa que: "El emperador recibió cinco tiros, cuatro en el vientre y uno en el pecho: cayó en tierra estremeciéndose y haciendo señal de que se acabase la obra. Dos soldados tiraron sobre él a quemarropa y os dos tiros se cebaron. Entonces se hizo disparar a otro soldado y la bala penetró en el costado derecho haciendo arder la ropa. En su dolor Maximiliano arrancó con la mano derecha el cuarto botón de su chaleco; su criado le echó un poco de agua sobre el pecho para apagar el fuego. Por fin un último tiro disparado por el cabo a quemarropa atravesó el corazón de Maximiliano y puso fin a sus sufrimientos". (1)

Algunos otros fotógrafos también retrataron a Maximiliano: Ghermar, Fréres, Disderi y Malavich. Uno de los trabajos encomendados por el Emperador a Aubert fue el retratar a las prostitutas de la ciudad de México, esto con el fin de llevar un registro y control sanitario, o, me atrevería a pensar... para satisfacer un cierto morbo para ese gusto, que dicen, el Emperador tenía... no lo sé.

 Anverso de la moneda de 1 peso en plata conocida como "Maximiliano de Plata" emitida por la Casa de Moneda de México en 1866.

Fuente:

1.- Aguilar Ochoa, Arturo. La fotografía durante el Imperio de Maximiliano. UNAM. México, 2001.

2.- Naggar, Carole y Ritchin, Fred. (Editores) México, visto por ojos extranjeros 1850-1990. W.W. Norton & Co. Londres, 1993.

3.- Imágenes del Mexicano. Boxarexpo. Munal. INBA. México, 2009.

Reverso de la misma moneda.

"Mande este recuerdo a Europa a mi muy querida mujer, si ella vive, y dígale que mis ojos se cierran con su imagen que llevaré al más allá... lleven esto a mi madre y díganle que mi último pensamiento ha sido para ella"

"Perdono a todos y pido que todos me perdonen y que mi sangre, que está a punto de ser vertida, se derrame para el bien de este país; voy a morir por una causa justa, la de la Independencia y libertad de México. ¡Que mi sangre selle las desgracias de mi nueva patria! ¡Viva México!"

Estas fueron las dos últimas frases pronunciadas por Maximiliano en el Cerro de las Campanas de Querétaro.

1 comentario:

  1. Estas dos ultimas frases de Maximiliano me hacen un nudo en la garganta, sobre todo la ultima frase. Cuando alguien esta frente a la muerte y mantiene su dignidad en alto sin lloriqueos da evidencia que era un hombre con ideales y buenas intenciones para con Mexico. Desgraciadamente no siempre los que tienen buenas intenciones triunfan, ni los poderosos ganan batallas.

    Benjamin, gracias por tu investigacion y compartir estos articulos en tu Blog.

    Saludos.

    Jose A. Capetillo

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